Allá en el lago Dongting, al oeste de Yueyang, una isla ovalada cubre menos de un kilómetro cuadrado —0,96 exactos— y sin embargo la tradición le da setenta y dos picos, el más alto de apenas 63,5 metros. Es Junshan (君山岛), llamada antes monte Xiang y luego monte Dongting, un antiguo retiro taoísta que hoy pertenece a la zona paisajística nacional de la torre de Yueyang y el lago Dongting. Los poetas fijaron pronto su imagen: Liu Yuxi, de la dinastía Tang, comparó la isla verde en la inmensidad del agua con un caracol verde en un plato de plata, y la comparación no ha sido superada. El nombre de la isla viene de las diosas del río Xiang, las dos consortes del rey sabio Shun, que buscaron su cuerpo y lo lloraron en estas laderas; en las «Nueve canciones» de Qu Yuan la pareja enterrada aquí es invocada como el Señor del Xiang y la Dama del Xiang, y de ellas tomó la colina su nombre actual, Montaña del Señor. El bambú es la planta emblemática de la isla —las variedades manchada, cuadrada y de doble tronco figuran entre sus rarezas— y el té crece en la misma tierra. El lago pone el marco: agua por todos lados y, al otro lado, la torre de Yueyang a la vista.
Del diario
Una isla de té y de bambú
La isla de Junshan, en el lago Dongting, guarda setenta y dos picos, la leyenda de dos diosas y el té que fue tributo imperial en la dinastía Tang. Esta es la isla, su jardín de santuarios y bambúes, y lo que hoy ofrece al visitante.
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El jardín monástico
Los edificios de la isla han servido a los muertos y a los inmortales más que a los vivos. A lo largo de las dinastías, los registros cuentan treinta y seis pabellones y cuarenta y ocho templos en su pequeña superficie, y los sitios que quedan son en su mayoría santuarios. La tumba de las dos consortes, un túmulo que se dice guarda a Ehuang y Nüying, está en el centro de la leyenda: siguieron al emperador Shun en su viaje al sur, las detuvieron las tormentas y, cuando les llegó la noticia de su muerte repentina, lloraron hasta que sus lágrimas marcaron el bambú del lugar con manchas que nunca se borran, y murieron de pena. Un comisario imperial Qing pagó la gran reparación de la tumba en 1881 y levantó su piedra, con la inscripción «Tumba de las dos consortes del emperador Yu». Otro lugar querido es el pozo de Liu Yi, llamado así por el héroe de un relato de la dinastía Tang, un letrado que llevó una carta a la hija maltratada del Rey Dragón hasta su palacio subacuático y acabó casándose con ella; el pozo señala su entrada y tiene un pabellón al lado. Un tercero recuerda al inmortal taoísta Lü Dongbin, que según la tradición cantaba aquí ante la vista del lago. Y el cultivo más famoso de la isla encaja con la economía de santuario: el té Aguja de Plata de Junshan figuraba como tributo a la familia imperial ya en la dinastía Tang.
La isla hoy
Junshan es ahora una zona paisajística nacional 5A —la categoría más alta del sistema turístico chino— y lleva un segundo nombre, Isla del Amor, en memoria de sus consortes dolientes. El sendero de visita enlaza los sitios que quedan: la tumba y el templo ancestral de las dos consortes, el pozo de Liu Yi con su pabellón, la campana Feilai, el Jardín del Amor y el Palacio Xiaoyao, dispersos entre los setenta y dos picos. El té sigue siendo la industria viva de la isla. La Aguja de Plata de Junshan figura entre los diez tés más famosos de China; los brotes crecen en estas laderas y las colinas protegidas de alrededor conservan todavía los bambúes raros —manchado, cuadrado y de doble tronco— que hicieron del lugar un jardín antes que un parque. La isla se gestiona junto con la torre de Yueyang como una sola zona paisajística, una combinación que registró más de tres millones de visitas en 2010. Preparada en un vaso, se dice que la Aguja de Plata se mantiene en pie como pequeñas espadas antes de posarse, un pequeño teatro que pertenece a la isla tanto como la tumba. Visto desde el agua, el perfil verde y bajo explica las viejas comparaciones: un caracol verde flotando donde terminan cuatro ríos y empieza el sistema del Yangtsé.

