El pabellón se construyó para subirse. Levantado a principios de la dinastía Ming (1368-1644), en el siglo XIV, se alzaba sobre la muralla en el punto más alto dentro del recinto antiguo de Changsha (长沙), y desde sus pisos un vigía podía leer todo el perfil de la ciudad: calles que bajaban hacia las puertas del río, puestos de guardia en cada punto cardinal y el Xiang (湘江) al fondo. La muralla era más antigua que la torre. Linxiang (临湘), la ciudad que la precedió, ya tenía terraplenes en el 202 a. C., y en los años Hongwu (洪武, 1368-1398) de los Ming (1368-1644), el comandante Qiu Guang (仇钺) reconstruyó en zócalos de piedra y ladrillo el circuito de tierra de los Yuan (1271-1368): el tramo que hoy sobrevive. Lo que sobrevive es corto pero real: 226 metros de largo, 13,4 metros de alto y 6,1 metros de ancho en lo alto. En 1746 la Academia Chengnan (城南书院), una escuela célebre de la ciudad sur, se trasladó al pie de la muralla, bajo el pabellón, atando la torre al barrio de los estudios. Tras el sitio de los Taiping (太平天国) de 1852 la muralla se engrosó otra vez, recibió nueve plataformas de artillería y una barbacana interior, de modo que los últimos siglos del imperio encontraron a la torre haciendo el trabajo para el que había sido levantada: velar una ciudad defendida.
Del diario
La torre que guardó la muralla
El pabellón Tianxin es una torre de puerta sobre el único trozo que sobrevive de la antigua muralla de Changsha. La muralla, la revolución que la derribó y la torre que hoy se alza son las tres etapas por las que pasó el viejo recinto.
En la misma ciudad · Changsha (长沙) ↗Una puerta en la muralla
El año en que se rompió la muralla
La revolución se concentró dentro de la propia torre. En los meses previos al Levantamiento de Guangzhou de 1911, y otra vez poco antes del propio levantamiento de Hunan (湖南) aquel otoño, hay registros de conspiradores —el oficial Liu Wenjin (刘文锦) y Chen Zuoxin (陈作新) entre ellos— reuniéndose en secreto dentro del pabellón Tianxin (天心阁) para preparar el golpe. Llegó el 22 de octubre de 1911, días después de Wuchang: soldados del Ejército Nuevo (新军) y hombres de sociedades secretas aliados tomaron Changsha y se declaró un gobierno militar de Hunan, entre las primeras provincias en seguir a Hubei fuera de los Qing (1644-1912). La utilidad de la muralla no sobrevivió mucho a la dinastía que había defendido. Entre 1914 y 1917, mientras se abrían anillos de carreteras alrededor de la ciudad moderna en crecimiento, el circuito fue derribado tramo a tramo, y solo se conservó el tramo bajo el pabellón Tianxin: salvada, en la práctica, por la torre que se alzaba sobre ella. El barrio interior de la vieja línea conservó su forma mientras la ciudad se extendía hacia fuera, y el pabellón se convirtió en la prueba viva de que Changsha había estado amurallada alguna vez. Lo que había sido el alto asiento de una guarnición, un balcón de parque en una sola generación.
El pabellón en una esquina de la ciudad
La torre actual es más joven de lo que aparenta, y lo sabe. El pabellón se reformó en 1924 y se convirtió en la pieza central de un pequeño parque, pero en noviembre de 1938 ardió con el resto de la ciudad. En el incendio Wenxi (文夕大火) —Changsha quemada deliberadamente por sus propios defensores ante el avance japonés— el pabellón se había elegido como punto de señal porque estaba en el punto más alto de la ciudad vieja, y cuando un hospital fuera de la puerta sur empezó a arder casi a la misma altura, los equipos de toda la ciudad lo confundieron con la orden y encendieron a la vez. El fuego duró cinco días. La reconstrucción esperó hasta 1981; cuatro años de trabajo terminaron el 1 de diciembre de 1984 con un complejo reconstruido: un pabellón principal de tres pisos y 14,6 metros unido por una galería larga a dos alas de dos pisos y diez metros, asentado sobre el muro superviviente con sesenta y dos leones de piedra guardianes a lo largo de la balaustrada. A su lado se alza el conjunto memorial Chonglie (崇烈祠), erigido en 1946 para los caídos en la guerra, cuya puerta de granito fue destruida en la Revolución Cultural y reconstruida en 2006. En 2013 la propia muralla entró en la lista nacional de protección. El parque que la rodea es pequeño y muy usado: por las mañanas, los aficionados a la ópera se reúnen en sus pabellones. Así, la atalaya acabó siendo lo que las ciudades hacen con sus torres: un lugar donde ponerse.

