Los caminos de Hengshan (衡山) son tanto una peregrinación como una excursión. Durante siglos la montaña se ha subido para quemar incienso y rezar, y cada año siguen llegando grandes grupos del este y el sureste de Asia y de Hong Kong, Macao y Taiwán. Las rutas pasan de templo en templo, porque Hengshan es donde echaron raíces la escuela chan meridional y las escuelas tiantai y caodong, y donde el taoísmo guarda su tercera gruta celestial entre las treinta y seis de su tradición. Se dice que el monje Huihai llevó el budismo a la montaña en 503, y que el monje Huisi fundó los monasterios Prajna y Pequeño Prajna en 568; más tarde un emperador Sui ordenó construir aquí un templo. Hu Anguo y su hijo, junto con Zhu Xi y Zhang Shi, enseñaron en una sala de la montaña y fundaron la escuela Huxiang de pensamiento. El camino a la cima está, pues, jalonado por las marcas de esa larga historia, y el peregrino de hoy sube ante santuarios que alzaron generaciones anteriores de monjes y maestros.
Del diario
La montaña detrás de Hengyang
Hengshan se alza sobre la llanura del río Xiang, al norte de Hengyang, con las laderas de granito cubiertas de templos y recorridas durante siglos. Los caminos suben al pico Zhurong, donde un santuario Ming al dios del fuego corona la cumbre, y los peregrinos siguen viniendo a quemar incienso.
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La cumbre y la vista
El pico Zhurong (祝融峰) es el más alto de los setenta y dos picos de Hengshan, con algo más de 1.300 metros sobre la llanura del río Xiang. Toma su nombre de Zhurong, el dios del fuego, que según la tradición recorrió estos parajes, y lleva un santuario suyo construido en la dinastía Ming. Desde arriba la mirada recorre la cuenca que ocupa Hengyang (衡阳), una llanura rota por las colinas rojas y el río que se curva entre ellas. La cumbre es también el mirador del tiempo de la montaña: un mar de nubes que se forma tras la lluvia y el anillo de luz de colores que las fuentes llaman halo de Buda. Antes del alba la gente se reúne en la plataforma para ver salir el sol, y en las noches claras el pico alto sirve para observar las estrellas. Para llegar, generaciones de visitantes famosos, entre ellos Han Yu, Tan Sitong y Zhang Daqian, hicieron la ascensión y dejaron versos, así que la cumbre es un lugar escrito tanto como físico.
La montaña en el presente
La montaña es hoy una zona paisajística gestionada y una reserva natural nacional, y su invierno se ha convertido en una de sus estaciones. Como Hengshan está alto, en invierno se forma escarcha en los árboles, un espectáculo que la oficina de turismo local convierte en festival y concurso de fotografía. Los escaladores de Año Nuevo llegan en gran número para subir en busca de fortuna, y las fiestas de primavera de la montaña atraen multitudes lo bastante grandes para que las autoridades tengan que regular el tráfico. Un centro de atención al visitante bajo el pico, abierto en 2010, canaliza a la gente hacia los senderos, y todo el sitio tiene la clasificación 5A del país. La montaña es también lugar de reparación y discusión: el humo del incienso ha empujado a las autoridades a redactar una norma para el incienso ritual, y los templos privados han vuelto a manos públicas y religiosas. Pese a todo, la montaña conserva su oficio antiguo: recibir a los peregrinos que suben por sus caminos a quemar incienso y rezar, como llevan siglos haciendo.

