El Pabellón del Gran Vehículo se alza en lo alto de la pendiente, y su cubierta es lo primero que hay que contar. Cinco tejados convergen en un punto. En el lado sur, seis aleros avanzan escalonados, el segundo de ellos un alero ciego; al este y al oeste hay cinco en cada lado. Los cubren tejas vidriadas amarillas. En lo alto, cuatro pequeños pabellones cuadrados con remates de bronce dorado se sitúan en las esquinas del quinto nivel, y otro mayor se eleva en el centro del sexto, de modo que la cubierta termina en cinco puntas y no en una. En los muros este y oeste, ventanas ciegas trapezoidales tibetanas están encastradas en el revoco.
El pabellón está hueco hasta la tercera planta, con galerías que rodean el vacío, y los muros están cubiertos de nichos para figuras pequeñas. Hay 10.094, y las imágenes de arcilla dorada que un día contuvieron han sido sustituidas por 10.078 copias. La figura que rodean se alza sobre un loto en el centro: Avalokiteshvara con mil ojos y mil brazos.
Está tallado en cinco maderas —pino, ciprés, olmo, tilo y abeto—, y luego laqueado y dorado. Pesa 110 toneladas. Unos cuarenta brazos le salen de la espalda, cada uno con un ojo en la palma y un objeto ritual en la mano, y el par principal se junta ante el pecho. La corona es calada, con un Buda sentado en la parte delantera; sobre la cabeza se sienta una figura menor del Buda de la Luz Ilimitada. Dos acompañantes, de 15,6 metros de altura, lo flanquean.
