Yangjiabu es una aldea del distrito de Hanting, en la ciudad de Weifang, y lleva muchísimo tiempo funcionando como un taller. Weifang fue el mayor productor y el mayor centro de distribución de cometas y de estampas de Año Nuevo en madera de toda la historia china, y esta aldea es la razón de ello: se la cuenta junto con Yangliuqing, en Tianjin, y Taohuawu, en Suzhou, entre los tres grandes hogares de la estampa de Año Nuevo del país. El oficio comenzó a finales de la dinastía Ming y alcanzó su apogeo bajo los Qing, cuando las láminas salían de aquí como mercancía y no como recuerdo para el viajero. Un parque de arte popular en la aldea conserva los talleres y las planchas de madera, donde el visitante todavía puede verlos y seguir el trabajo de cerca.
Del diario
La aldea que imprimía a los dioses
Yangjiabu corta e imprime estampas de Año Nuevo desde finales de los Ming, y se cuenta con Yangliuqing y Taohuawu entre los tres grandes centros de la estampa.
En la misma ciudad · Weifang ↗Un taller con dirección de aldea
Láminas nuevas en la víspera de la fiesta
Las estampas se llaman nianhua, imágenes de Año Nuevo, y su uso es un rito doméstico. En la víspera de la Fiesta de la Primavera, la fiesta más importante de China, las familias descolgaban las láminas viejas y pegaban otras nuevas, y las nuevas eran una bendición para la familia y los amigos durante el año que llegaba. Los temas eran variados: flores, bellezas, paisajes y personajes de mitos y leyendas. El estilo lleva el significado. Las líneas concisas y los colores vivos son lo que los artesanos describen como el carácter de la gente de Weifang, y la plancha se corta de modo que el color quede dentro de un contorno firme y las figuras se lean desde el otro lado de un patio.
La ciudad que hacía muchas cosas
Lo que sobrevive es una economía artesanal más que una industria. La ciudad cuenta otras artesanías tradicionales junto a las estampas: la laca con plata incrustada, la talla de huesos de fruta y los juguetes de tela figuran entre los productos de Weifang conocidos dentro y fuera del país, y a finales de los Qing y principios de la República las copias en bronce de vasos Shang y Zhou que hacía la ciudad eran lo bastante buenas para tomarlas por auténticas. La reputación de la prefectura bajo los Ming y los Qing se apoyaba en cifras que la gente repetía: doscientos hornos, tres mil fundidores de bronce, nueve mil bordadoras y cien mil telares. Por eso corría el dicho: «el sur tiene Suzhou y el norte tiene Weixian».