Un valle de tres brazos Jiuzhaigou desciende hacia el norte desde los montes Min, con dos valles laterales principales que se encuentran formando una Y. El área panorámica ocupa unos 720 kilómetros cuadrados. La boca del valle está a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar; las crestas alcanzan los 4.000 y el borde sur llega a los 4.500. El valle principal tiene más de treinta kilómetros de longitud. El nombre procede de nueve aldeas tibetanas que se alzaban en el valle, y tres de ellas, Shuzheng, Heye y Zechawa, siguen dentro del parque.

Calcio, madera y luz Los lagos no son simples masas de agua profunda en cuencas de roca. El travertino, carbonato cálcico depositado por los arroyos, levanta barreras bajas a lo largo del fondo del valle. El agua las rebasa, cae al lago siguiente y deposita más calcio. Los árboles caídos se hunden y quedan recubiertos, formando diques y plataformas bajo la superficie. El color cambia con la profundidad, el contenido mineral y el ángulo de la luz. El parque reúne sus seis maravillas: lagos, cascadas, bosque de colores, picos nevados, cultura tibetana y hielo azul; las cuatro primeras son variantes de la misma agua.

Quedan tres aldeas Jiuzhaigou fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial en diciembre de 1992. El turismo es hoy la principal economía del valle, y la relación entre el parque y las aldeas se gestiona con cuidado: los residentes siguen usando la tierra, pero el itinerario de los visitantes está fijado. Las aldeas que quedan no son una exposición. Hay gente que vive en ellas, y los campos y las azoteas forman parte del paisaje. Una visita que solo mira el agua pierde de vista por qué el valle tiene nombre y un calendario que sigue funcionando.