Una piel en la pared
Armand David llegó a Dengchigou en 1869. En la casa de una familia apellidada Li vio una piel en blanco y negro y pensó que podía pertenecer a una especie desconocida. La gente del lugar ya conocía al animal; el mérito de David fue enviar un ejemplar a París, donde se describió y se le puso nombre. El panda gigante entró en la ciencia occidental por una piel y una carta, no por una fotografía. El valle recuerda el encuentro con una pequeña iglesia, un centro de interpretación y un relato que se cuenta a cada autobús de visitantes.
Un valle, no un zoológico
Dengchigou está en la zona de transición entre la cuenca de Sichuan y las tierras altas. Las laderas tienen bosque, el agua baja rápida y el pueblo es pequeño. La antigua misión católica sigue en pie, recuerdo de que el hallazgo formó parte de una red misionera y científica más amplia. El panda no es el único animal: el valle pertenece a un corredor que conecta poblaciones a través de las montañas Qionglai y Min.
Un parque más grande que el condado
Más del 81 % del territorio de Baoxing, unos 2.545 kilómetros cuadrados, está dentro del Parque Nacional del Panda Gigante. El condado registra 1.837 especies de plantas superiores y 1.083 de animales, entre ellos el monal de cola verde, un ave que se ha criado en cautividad aquí. El parque no es una valla alrededor de una sola especie: protege un hábitat que también alberga monos dorados, davidias y otras plantas raras. El turismo financia hoy parte de esa protección, y la tensión entre acceso y conservación forma parte de la historia.