Del diario

Lin Juemin y Bingxin: dos vidas en una casa de Fuzhou

La despedida de un revolucionario y la infancia de una escritora se encuentran en una residencia de Sanfang Qixiang, cuya conservación tiene su propia historia.

En la misma ciudad · Fuzhou ↗

Dos nombres sobre una puerta

El nombre doble de residencia de Lin Juemin y Bingxin puede sugerir que dos personas célebres compartieron un hogar. La relación es más conmovedora: pertenecieron a hogares sucesivos, separados por una muerte y la venta de una casa. Una historia se vincula con los últimos meses de la dinastía Qing, la última casa imperial que gobernó China. La otra pertenece a la infancia de una escritora que contribuiría a dar forma a la literatura china moderna.

Un edificio puede conservar este tipo de vínculo de una manera más directa que una exposición cronológica. Las habitaciones no se mueven cuando sus habitantes se marchan. Sin embargo, el significado de un dormitorio, una sala o un estudio cambia con la familia que lo ocupa. Aquí, el paso de un hogar a otro da a la historia nacional una escala doméstica.

Dos placas con los nombres de Lin Juemin y Bingxin flanquean una puerta de madera que da a un patio con plantas.
La entrada a la antigua residencia de Lin Juemin y Bingxin, en Fuzhou.

El futuro interrumpido de Lin Juemin

Lin Juemin fue un joven revolucionario de Fuzhou. El 27 de abril de 1911 participó en el levantamiento de Guangzhou contra el gobierno Qing. La tentativa fracasó; fue capturado y ejecutado a los veinticuatro años. Su carta de despedida a su esposa, Chen Yiying, se recuerda por enfrentar dolorosamente las exigencias del compromiso público con el afecto íntimo.

La carta importa porque impide mantener una distancia cómoda entre esos dos mundos. Una decisión tomada en busca de un cambio político también significaba separarse de una persona y de un hogar. En la antigua residencia, esa pérdida tiene un lugar. La memoria conservada de la habitación de la pareja vuelve el suceso menos abstracto que una lista de revolucionarios y fechas. Chen forma parte de la historia como destinataria de la carta, no solo como un nombre añadido a la biografía de su marido.

Las esculturas de un hombre sentado y una mujer de pie están junto a una mesa redonda en un patio frondoso.
Un conjunto escultórico en el patio recuerda a Lin Juemin y Chen Yiying en su antiguo hogar.

Bingxin llega a casa

Tras la muerte de Lin, su familia se marchó para evitar el peligro y vendió la propiedad a Xie Luan’en, abuelo de Bingxin. Bingxin, cuyo apellido familiar era Xie, vivió allí cuando tenía unos once o doce años. La descripción de la biblioteca provincial recoge sus recuerdos posteriores de una gran casa llena de estudios, habitaciones para invitados, caligrafías y pinturas.

Para una niña, aquella casa era un mundo de adultos, libros y habitaciones comunicadas. Para quien la lea después, ofrece un escenario temprano de una vida literaria. El seudónimo Bingxin llegaría a asociarse con la poesía, la prosa y la escritura para lectores jóvenes. Su presencia en esta residencia no suaviza el destino de Lin; añade otra vida a la misma dirección. Después de la catástrofe de un hogar, la historia continuó a través de la lectura, las rutinas familiares y el crecimiento de una niña.

Una puerta en arco y una ventana con rejas se abren en el muro blanco de un patio, entre columnas de madera y plantas.
Un patio con plantas y un paso entre espacios en la antigua residencia de Lin Juemin y Bingxin.

La casa a punto de desaparecer

El siglo XX trajo una amenaza diferente. En 1989, un proyecto urbanístico preveía demoler partes de la residencia. Defensores de su conservación, entre ellos Li Houwei y Zhang Chuanxing, reclamaron públicamente que se salvara el edificio. Su campaña también forma parte de la historia de la casa: recordar a una escritora o a un revolucionario seguía requiriendo que alguien defendiera la supervivencia de habitaciones concretas.

Lo que permanece hoy no es todo el conjunto ancestral. Sus límites modificados hacen visible el esfuerzo de conservación. La residencia guarda tres historias enlazadas: la partida de Lin, la llegada de Bingxin y la lucha posterior por mantener un lugar donde recordar a ambos. Juntas dan todo su peso a la expresión «antigua vivienda». Un hogar se vuelve histórico porque por él pasaron vidas y porque alguien decidió después que aquella dirección no debía desaparecer.

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Créditos y derechos de las fotografías
  1. La entrada a la antigua residencia de Lin Juemin y Bingxin, en Fuzhou.福州市鼓楼区旅发中心 / 福州市鼓楼区人民政府 · Estado de derechos no determinado Fuente de la foto ↗ Se conserva la proporción original. Las copias de visualización solo se reducen cuando es necesario, sin ampliación, recorte ni retoque.
  2. Un conjunto escultórico en el patio recuerda a Lin Juemin y Chen Yiying en su antiguo hogar.福州市鼓楼区旅发中心 / 福州市鼓楼区人民政府 · Estado de derechos no determinado Fuente de la foto ↗ Se conserva la proporción original. Las copias de visualización solo se reducen cuando es necesario, sin ampliación, recorte ni retoque.
  3. Un patio con plantas y un paso entre espacios en la antigua residencia de Lin Juemin y Bingxin.福州市鼓楼区旅发中心 / 福州市鼓楼区人民政府 · Estado de derechos no determinado Fuente de la foto ↗ Se conserva la proporción original. Las copias de visualización solo se reducen cuando es necesario, sin ampliación, recorte ni retoque.