Un cuenco de porcelana es una buena puerta de entrada a Quanzhou. Cabe cómodamente entre dos manos, pero llevarlo a bordo de un barco de alta mar exigía todo un paisaje de trabajo: preparar la arcilla, encender un horno, embalar mercancías, transportar cargas, salvar ríos y reunir un cargamento. La costa era solo la última parte de ese esfuerzo. Si empezamos por el cuenco, resulta más fácil imaginar el célebre puerto que contemplando una panorámica de velas.
Quanzhou se encuentra en la costa sudoriental de Fujian. Su nombre medieval, Zayton, aparece en relatos árabes y occidentales. Durante las dinastías Song y Yuan, aproximadamente entre los siglos X y XIV, fue un gran centro del comercio marítimo asiático. La cuestión importante es cómo funcionaba ese centro más allá del momento en que llegaba un barco.

