Del diario

El Colegio de San Pablo: la escuela tras la fachada

Los cimientos detrás del célebre muro de la iglesia pertenecieron a un colegio donde los jesuitas se preparaban para su labor en China mediante el estudio de lenguas y religión.

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La fachada de piedra que se conserva de la iglesia de Mater Dei, en las Ruinas de San Pablo de Macao.
La fachada de piedra que se conserva de la iglesia de Mater Dei, en las Ruinas de San Pablo de Macao.

Dos instituciones en un mismo paisaje

El muro conservado pertenece a la iglesia de Mater Dei; el Colegio de San Pablo era una institución distinta dentro del mismo complejo jesuita. Una era un lugar de culto; la otra, de enseñanza y preparación. Su proximidad explica que a menudo se hable de ambas ruinas en conjunto, pero sus funciones no deben confundirse como si fueran un solo edificio.

La historia del colegio se remonta a antes de su elevación de categoría en 1594. En 1565 había una pequeña escuela junto a una capilla en la Fortaleza del Monte, donde se enseñaba portugués a niños. Para 1594 se proyectaron obras importantes para convertir la residencia jesuita en un colegio universitario. Fueron etapas de desarrollo, no un único momento fundacional.

Restos de los muros del complejo de San Pablo entre las calles del entorno.
Restos de los muros del complejo de San Pablo entre las calles del entorno.
Restos de los muros del complejo de San Pablo entre las calles del entorno.
Restos de los muros del complejo de San Pablo entre las calles del entorno.
Imágenes históricas expuestas en el Museo de Arte Sacro y Cripta.
Imágenes históricas expuestas en el Museo de Arte Sacro y Cripta.
La entrada a la cripta bajo las ruinas de San Pablo.
La entrada a la cripta bajo las ruinas de San Pablo.

Aprender antes de entrar en China

Los misioneros jesuitas que se preparaban para China estudiaban chino, latín, filosofía, teología, matemáticas, astronomía, física, medicina, música y retórica. El chino era obligatorio y recibía más horas de clase que las demás materias. El plan de estudios combinaba las lenguas con las disciplinas necesarias para leer, debatir y enseñar entre tradiciones intelectuales poco conocidas.

Los alumnos se examinaban; quienes aprobaban podían graduarse y obtener títulos. La mayoría eran jesuitas europeos, junto con algunos seminaristas chinos y japoneses. Esta mezcla convirtió el colegio en una escuela para una red misionera regional, con el aprendizaje de idiomas en el centro. Las lecciones enlazaban un aula de Macao con lugares mucho más allá de la península.

Lo que aún cuentan los cimientos

Un incendio en 1835 destruyó el colegio y su iglesia; solo quedaron el muro frontal de la iglesia, buena parte de los cimientos y los escalones de acceso. La ruina es un archivo incompleto. La piedra visible pertenece a la iglesia, mientras que los restos inferiores señalan el complejo educativo más amplio.

La importancia del colegio reside en la institución que llegó a ser y en la labor que sostuvo, no en afirmar que todos los jesuitas célebres estudiaron allí. La fachada sobrevivió; unos cimientos menos teatrales recuerdan una escuela cuyas lecciones prepararon a personas para viajar, traducir y encontrarse con otros mundos.

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Créditos y derechos de las fotografías
  1. AwOiSoAk KaOsIoWa / CC BY-SA 3.0 · CC BY-SA 3.0 Fuente de la foto ↗ Información de derechos ↗
  2. Restos de los muros del complejo de San Pablo entre las calles del entorno.Yumeto / CC BY-SA 4.0 · CC BY-SA 4.0 Fuente de la foto ↗ Información de derechos ↗
  3. Restos de los muros del complejo de San Pablo entre las calles del entorno.Yumeto / CC BY-SA 4.0 · CC BY-SA 4.0 Fuente de la foto ↗ Información de derechos ↗
  4. Imágenes históricas expuestas en el Museo de Arte Sacro y Cripta.Ank Kumar / CC BY-SA 4.0 · CC BY-SA 4.0 Fuente de la foto ↗ Información de derechos ↗
  5. La entrada a la cripta bajo las ruinas de San Pablo.Ank Kumar / CC BY-SA 4.0 · CC BY-SA 4.0 Fuente de la foto ↗ Información de derechos ↗