Los guerreros son figuras de cerámica a tamaño natural, pero su escala no significa que se hicieran como estatuas macizas de una sola pieza. Los cuerpos y las extremidades se modelaban, unían y acababan; los rostros, peinados y equipos diferenciaban a cada figura. El proceso exacto pudo variar entre talleres y lotes, así que no conviene presentar una única receta simplificada como universal. La UNESCO señala que las figuras conservan pruebas de las técnicas de alfarería y trabajo del bronce de Qin. La repetición de formas permitió realizar un encargo inmenso, mientras que el modelado y el acabado aportaron variaciones visibles. Las armas de bronce se fabricaban por separado y conectaban las figuras de arcilla con la metalurgia y el equipo militar.
Las figuras estuvieron pintadas originalmente. El Museo del Sitio del Mausoleo de Qin Shi Huang informa de que una base de laca china sostenía la capa de pigmentos. Su aspecto actual refleja, por tanto, tanto la fabricación antigua como la pérdida de las delicadas capas superficiales tras la excavación. Comprender la secuencia de arcilla, laca y pigmento es esencial para entender por qué la conservación ha sido tan difícil.

