Del diario

Las estatuas bajo el suelo

Más de doscientos budas pintados fueron enterrados en Qingzhou y después desenterrados; el museo de la ciudad, el único de primera clase en una ciudad de nivel de condado, guarda algunos de ellos.

En la misma ciudad · Weifang ↗

Un hallazgo que hizo un museo

El hallazgo es la razón por la que el Museo de Qingzhou tiene el peso que tiene, y también por la que la ciudad se menciona en la arqueología. El descubrimiento de más de doscientos budas enterrados en Qingzhou fue calificado de hallazgo arqueológico importante, y las estatuas incluían ejemplos tempranos de figuras policromadas. El museo fue reconocido en 2008 por la Administración Estatal del Patrimonio Cultural como uno de los primeros museos nacionales de primera clase, y guarda algunas de las estatuas desenterradas en 1996 y 1997. La pintura es lo que hace insólitas a las figuras: el color sigue sobre ellas, que no es como suele salir de la tierra la escultura budista de aquel periodo. Lo que hay que mirar son esos colores, que muestran que las imágenes de la época se pintaban.

Un pozo con un motivo

Por qué fueron enterradas es una pregunta con una respuesta probable. Se cree que las estatuas fueron enterradas a causa de la represión del budismo por el emperador Song Huizong, ya que aquel emperador favorecía el taoísmo. El enterramiento cae en los años de esa represión, y en eso se apoya la respuesta: un pozo de estatuas y un periodo de gobierno quedan así unidos. El tesoro fue por tanto un depósito hecho en un momento político concreto y no la basura de un taller, y las figuras se pusieron en la tierra lo bastante enteras para ser reconocidas. El mismo museo lleva la posición de la ciudad: en 2008 fue reconocido como uno de los primeros museos nacionales de primera clase, y es el único en una ciudad de nivel de condado.

Un sitio en un paisaje de sitios

Qingzhou es un sitio en un paisaje de sitios budistas. Weifang fue uno de los primeros lugares de China a los que llegó el budismo y se convirtió en el centro budista de la región de Qilu, dejando tras de sí un gran número de vestigios: este tesoro del templo, los budas de Tuoshan y del monte Yunmen y las grutas de Shimenfang. Tuoshan y Yunmenshan se alzan unos cuatro kilómetros al suroeste del centro de la ciudad, un par de colinas con un conjunto de grutas bajo protección nacional, servidas por un solo teleférico. El monje Faxian desembarcó en la costa de Shandong, en Laoshan, en 412 y vino a Qingzhou a traducir y corregir las escrituras que había traído de la India.

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