Del diario

Un año dentro de un guqin

La madera, la laca, la caligrafía y la escucha se encuentran en la tradición hongkonesa del fabricante de guqin Choi Chang Sau.

El instrumento empieza antes de las cuerdas

Antes de sonar, un guqin requiere una larga secuencia de cambios en la madera y la superficie. El instrumento de siete cuerdas parece sencillo, pero oculta muchas decisiones. Ahuecar, ensamblar, imprimar, lijar y lacar conducen a un instrumento que se puede tocar. El ojo ve la forma; el oído juzga el resultado.

Un linaje transmitido en Hong Kong

En los años cincuenta, el músico Xu Wenjing transmitió a Choi Chang Sau su conocimiento de fabricación de qin en Hong Kong. La experiencia de Choi en el negocio familiar de instrumentos se unió al saber de su maestro. Empezó a aceptar aprendices en 1993 y fundó con ellos la Choi Chang Sau Qin Making Society en 2011. La sociedad registra su vida: 1933–2025.

La transmisión ocurre en talleres y relaciones, además de en los instrumentos terminados. Una técnica perdura cuando alguien muestra a otra persona cómo avanzar.

Varias artes en un cuerpo sonoro

Una publicación oficial de 2014 indicó que fabricar un qin lleva al menos un año. También contó que Choi completó doce instrumentos vinculados a poemas de su maestro e invitó a Jao Tsung-i a aportar caligrafía. Carpintería, laca, escritura y música se encontraron en un mismo objeto.

Cada etapa condiciona la siguiente; una superficie pulida no sustituye a un instrumento sensible. El largo trabajo material culmina en el gesto inmediato de pulsar una cuerda.

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