Laoheishan y Huoshaoshan se elevan sobre un paisaje volcánico mucho más antiguo. Wudalianchi cuenta con catorce conos de escoria en una meseta de lava de unos 500 kilómetros cuadrados. Los conos más jóvenes se formaron en erupciones de 1720–21. Las fisuras cerca de sus bases expulsaron lava por unos 65 kilómetros cuadrados y dejaron tanto superficies lisas y onduladas como coladas ásperas y fragmentadas. El terreno oscuro alrededor de los conos forma parte de la huella de la erupción.
Del diario
Wudalianchi: campos de lava que cambiaron el curso del agua
En Wudalianchi, las erupciones formaron dos conos y represaron una cadena de cinco lagos. Las superficies de lava y los registros de observación en lengua manchú conservan relatos distintos de un mismo paisaje cambiante.
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Dos conos jóvenes en un campo volcánico más antiguo
Cuando la lava desvió el agua
Los cinco lagos conectados dan nombre a Wudalianchi. La lava bloqueó el drenaje en los márgenes oriental y septentrional de las nuevas coladas, y el agua se acumuló tras esas barreras. El cono, el campo de lava y la orilla del lago son, por tanto, partes de un mismo episodio: una erupción alteró las rutas disponibles para el agua. El registro volcánico del Smithsonian también señala una reanudación de la actividad eruptiva en 1776, después del episodio que formó los lagos.
Una erupción registrada en archivos manchúes
El registro histórico conserva observaciones además de formas del terreno. Un estudio de Chen Hongzhou y Wu Xuejuan examinó documentos en lengua manchú de la oficina del general de Heilongjiang. En ellos se anotaron fechas de erupción, condiciones cambiantes, la formación de los lagos y las personas enviadas a observar la actividad. Estos documentos ayudaron a los investigadores a precisar la antigua cronología de 1719–21 y revisarla a 1720–21. El paisaje volcánico puede seguirse en dos registros: la roca que quedó en el terreno y los informes escritos mientras se formaban las montañas.


