Unos campesinos descubrieron la cueva de Furong en 1993, y en 1994 abrió a los visitantes. Se encuentra sobre el río Furong, a unos 20 kilómetros del centro de Wulong, cerca de la confluencia del Furong y el Wu. La velocidad merece atención: desde aquel hallazgo se convirtió en destino turístico nacional 4A antes de 2002, en parte de la inscripción del Karst del Sur de China en 2007 y en sitio 5A en 2011. Mide 2.846 metros de largo y entre 30 y 50 de ancho, y fue la primera cueva de China en la lista de la UNESCO.
Del diario
La cueva que encontraron los campesinos, y el agua que aún corre debajo
La cueva de Furong pasó del hallazgo a la inscripción mundial en catorce años; el agua que la hizo sigue siendo la pregunta abierta.
En la misma ciudad · Wulong ↗Encontrada en 1993, abierta en 1994
Lo que dejó el agua
La reputación de la cueva se apoya en sus depósitos más que en su tamaño. En el interior se han contado más de 70 clases, y las descripciones chinas dicen que cubren casi todos los tipos de depósito kárstico que los científicos han nombrado, con los depósitos de cubeta señalados como los más finos. Entre los elementos registrados hay una cascada de piedra de más de 15 metros de altura cuyo pie sostiene formaciones coralinas de hasta 120 centímetros, y en una galería lateral un helictito en forma de asta de ciervo de 57 centímetros, descrito como el más largo del mundo. Esa galería, la rama de las flores de yeso, está hoy cerrada de forma permanente.
Los pozos y el embalse en la boca
Alrededor de la cueva, en unos 20 kilómetros cuadrados, se alzan más de 50 pozos verticales de más de 100 metros; el pozo de Vapor llega a 920 metros y se describe como el más profundo de Asia. La cueva se formó en el Cámbrico y el Ordovícico, hace unos 500 millones de años. Dos cosas han cambiado su situación en las últimas dos décadas. En 2012 estableció una relación de hermanamiento con la cueva de Crams, en Francia. Y se construyó una presa hidroeléctrica en el Furong cerca de la boca, en Jiangkou: el relato chino señala que el efecto del embalse sobre la circulación del agua subterránea y la evolución del karst sigue siendo difícil de juzgar.