En Taocha, en la localidad de Jiuchong del condado de Xichuan, el agua del río Dan sale del embalse de Danjiangkou y gira hacia el norte por la ruta central del proyecto de trasvase de agua de sur a norte. El relato que la ciudad hace del lugar empieza por la geografía y no por las cifras: el agua sale con fuerza y corre hacia el norte, y lo que abastece llega hasta Pekín, Tianjin y la llanura de Hebei. El 13 de mayo de 2021 el máximo dirigente del Estado vino aquí, observó el funcionamiento de las compuertas de toma, salió después al embalse y tomó una muestra del agua en el punto de captación. La instrucción que dio era sobre la política de la protección: desde la altura de salvaguardar la línea vital, asegurar la seguridad de las obras, del suministro y de la calidad.
Del diario
Una pantalla, unos drones y quien vigila el agua
La cabecera de Taocha es menos un monumento que una sala de control, y las cifras de calidad del agua que produce cambian mes a mes.
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Donde el agua gira hacia el norte
La sala de control y las cámaras de la orilla
El sistema que hay detrás de la estructura es reciente. El 6 de enero de 2026 el condado de Xichuan inauguró un centro de protección del agua con rango de subdepartamento, y su sala de vigilancia y despacho tiene una pantalla electrónica de 2,72 metros de alto por 12,8 de ancho, en la que la plataforma inteligente, la de mando y la de aplicación conjunta se unifican en una sola imagen del estado del embalse y de la calidad del agua. Alrededor de la orilla, una red de cámaras que ya había fusionado los sistemas de varios departamentos sumó en marzo de 2026 sesenta y una cámaras de alta definición y treinta y cuatro equipos de megafonía, que vigilan día y noche. Las imágenes las leen algoritmos capaces de detectar la pesca con caña ilegal, la pesca furtiva y el baño, y de dar la alarma; cuatro drones y embarcaciones no tripuladas completan el sistema «cielo, suelo y agua» que describe el condado.
Una limpiadora, un reasentado y ocho mil vigilantes
Las personas son lo que ve el visitante. Zhao Jianfeng, limpiadora, rema despacio por el embalse recogiendo botellas, ramas y basura, día tras día, y dice que el agua limpia le serena la cabeza. Zhang Yuancheng fue trasladado de la zona del embalse por las obras; se quedó como voluntario, sube los cerros con prismáticos para revisar los árboles y dice que, aunque se ha mudado, la fuente del agua será siempre su raíz, y que ese bosque lo plantó él con sus manos. Alrededor, el condado mantiene una vigilancia de la calidad del agua las veinticuatro horas, un plan de tratamiento distinto para cada desagüe, doce depuradoras y 175 instalaciones de nivel de aldea, además de más de ocho mil guardianes del agua. Las cifras se movieron en consecuencia: un informe de junio de 2025 cita más de 71.000 millones de metros cúbicos entregados a 114 millones de personas; uno de abril de 2026 cita más de 77.600 millones y 118 millones.