Dos losas y una sala de juicios en la oficina prefectural de Nanyang
Dentro del yamen Fu de Nanyang, dos losas de piedra desiguales en el suelo de la sala principal registran cómo se disponía un tribunal Qing.
El gobierno municipal sitúa Nanyang en el suroeste de Henan, en el punto de encuentro de Henan, Hubei y Shaanxi: debe su nombre a su posición al sur de los montes Funiu y al norte del río Han, con montañas por tres lados y terreno abierto al sur, un país que llama la cuenca de Nanyang. Entre sus títulos figuran ciudad civilizada nacional, ciudad sanitaria nacional, ciudad turística destacada de China y ciudad forestal nacional. Lo que encuentra el visitante en lugar de eslóganes es un conjunto de lugares que funcionan: una sala prefectural de la época Qing donde se juzgaban los casos, una hilera de tiendas donde se talla el jade, un museo de huevos fósiles y una sala de control donde el agua que va a Pekín se vigila en una sola pantalla. Las páginas que siguen recorren esas salas una por una y solo dicen lo que puede comprobarse.
Dentro del yamen Fu de Nanyang, dos losas de piedra desiguales en el suelo de la sala principal registran cómo se disponía un tribunal Qing.
Un recinto prefectural Ming-Qing en la calle Minzhu, donde dos losas de piedra desiguales siguen marcando el sitio donde se colocaban el demandante y el demandado.
Un parque de dinosaurios cuyo centro no es una maqueta sino un túnel abierto en el enterramiento original de los huevos fósiles.
Donde el agua del río Dan gira hacia el norte, vigilada desde una sala de control cuya pantalla reúne todos los sensores de la orilla.
Una calle Qing de cinco li compartida por tres provincias, con un pilar de tres caras clavado en medio del empedrado.
Una casa gremial levantada a lo largo de 136 años por comerciantes de Shanxi y Shaanxi, recordada en una estela dentro de la oficina del magistrado.
El jade que dio su nombre a Nanyang y las hileras de pequeños talleres donde todavía se corta.