En 2006, el Museo del Palacio formó un grupo de trabajo para estudiar los edificios y murales del monasterio de Shalu. Participaron la Academia de Dunhuang, un instituto de arquitectura tradicional de Henan y especialistas tibetanos en patrimonio. El programa combinó levantamientos, diseño e investigación con reparaciones urgentes. En Shalu, las paredes pintadas pertenecen a salas y corredores cuya estructura de madera, cubiertas y circulación determinan cómo se contemplan las imágenes. El proyecto trató arquitectura y pintura como partes de un mismo entorno histórico y unió el cuidado in situ con el estudio detallado.
Del diario
Murales y conservación en Shalu
Un proyecto del Museo del Palacio vinculó los corredores pintados de Shalu con el estudio arquitectónico y las reparaciones urgentes, y creó un registro digital de tres grupos de murales.
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Un proyecto entre instituciones
Tres espacios pintados, tres mundos visuales
Un informe del Museo del Palacio publicado en 2012 describe el registro digital de tres espacios. El corredor de circunvalación en torno a la sala principal de asambleas contenía unos 580 metros cuadrados de pinturas, incluidas 101 escenas amplias de la vida de Buda y una Avalokiteshvara de cuatro brazos. El muro sur de la sala del Kangyur mostraba los Cinco Budas; en unos 20 metros cuadrados del muro norte aparecían Shakyamuni, bodhisattvas, protectores y mandalas. Un segundo corredor, alrededor de la capilla de Prajnaparamita, reunía unos 170 metros cuadrados con escenas de la vida de Buda, budas y bodhisattvas. No son paneles aislados, sino largos recorridos pintados que se encuentran al caminar por el monasterio.
Un edificio organizado en torno a sus capillas
El complejo principal de Shalu mira al oeste y su planta general se compara en el informe del Museo del Palacio con un carácter chino que sobresale por un lado. La sala central de asambleas, en la planta baja, está rodeada por más de diez capillas. Un ala oriental de tres pisos se eleva sobre una estructura mayoritariamente de dos alturas y da un perfil vertical distintivo a la capilla de Prajnaparamita y otros santuarios. La arquitectura combina formas tibetanas con elementos asociados a la construcción china, como ménsulas y componentes vidriados. Esta disposición explica por qué los murales se organizan por salas y pasajes: cada ciclo pertenece a un espacio devocional concreto.
Fotografía, montaje y recorridos virtuales
Desde 2009, el Museo del Palacio y las agencias patrimoniales tibetanas colaboraron con el Centro Digital de la Academia de Dunhuang para fotografiar los murales, unir las imágenes en vistas continuas y crear recorridos virtuales. Para el anuncio del proyecto en 2012, las tres zonas mencionadas ya estaban registradas. Las fotografías conservan las secuencias que ve un visitante al rodear una sala; las imágenes unidas permiten estudiar relaciones visuales a lo largo de un muro. El registro digital acompañó al cuidado material y ofreció otra forma de estudiar y compartir los murales de Shalu.

