La loma A Fubao se llega desde abajo, subiendo escalones abiertos entre las casas. La villa está en una loma y no en el valle, y la razón es práctica: el terreno llano de abajo es de cultivo, la loma es más fácil de defender y las crecidas del río no la alcanzan. La calle corre por la cima, con casas a ambos lados y el terreno cayendo detrás. Desde el extremo bajo, las tejas grises se solapan como escamas. La forma de la villa la decidió tanto lo que necesitaba evitar como lo que necesitaba tener cerca. La loma no es alta, pero lo suficiente para cambiar la manera en que la villa se encuentra con el río.

Tres calles, ocho callejones La villa antigua se ordena en tres calles y ocho callejones, 2.480 metros de calle y 38.320 metros cuadrados de edificios en una superficie de 0,4 kilómetros cuadrados. Las casas son de estructura de madera, con tejados a dos aguas en voladizo y teja gris; las calles son de piedra. En el lado del río hay casas sobre pilotes y galerías, con las plantas altas voladas sobre la pendiente sobre postes. La escala es lo bastante pequeña para recorrerla en una hora y lo bastante densa para que el paseo no deje de girar. Un callejón puede terminar en la puerta de un templo, en una cocina o en una vista al agua. Las medidas describen una villa compacta por diseño y no por accidente; los callejones son cortos porque la loma es estrecha.

La ruta de la sal Fubao creció en la ruta de la sal que iba de Zigong a Guizhou. La sal que bajaba al sur y los productos que volvían al norte crearon un mercado en el cruce de Sichuan, Guizhou y Chongqing. La villa es mercado desde hace más de seiscientos años. La frase «tres palacios y ocho templos» nombra las salas y santuarios que dejó ese tráfico, entre casas que podían servir al comercio y al culto a la vez. Una villa de mercado en un camino no es un pueblo cerrado. Es un lugar donde gentes de tres provincias tenían razones para encontrarse, y los edificios se hicieron para recibirlas. El cruce sigue siendo un cruce, y la villa sigue en el punto donde se tocan tres provincias.

Salas con otros usos Algunas salas de templo son ahora viviendas. Las puertas se abren a suelos de piedra; una ventana mira a un patio que perteneció a una sala. Las oficinas de la villa se han trasladado, y un día corriente la calle está lo bastante silenciosa para oír cambiar los pasos sobre la piedra. Fubao es monumento nacional protegido, inscrito en el octavo lote, y conserva muchos bienes de patrimonio inmaterial. La protección aquí no es una congelación: la gente sigue viviendo en los edificios, y los edificios siguen cambiando. La pregunta es cuánto cambio puede absorber la calle de piedra antes de que la villa de mercado se convierta en un decorado. Un bien se puede reparar; un decorado tiene que seguir pareciendo lo que era.