La entrada de un gran tulou concentra la atención. Un muro grueso da paso a un patio y el edificio que desde fuera parecía casi silencioso revela de pronto muchas puertas pequeñas. Esas puertas son un buen punto de partida para entender la vida comunal. Un recinto compartido contiene hogares individuales, con sus pertenencias, rutinas y decisiones.
La descripción de la UNESCO destaca la combinación de protección colectiva e interiores domésticos organizados. Resulta tentador convertirla en una imagen de convivencia perfecta. La arquitectura propone algo más interesante: se podían compartir recursos importantes sin hacer comunal cada parte de la vida. La gran entrada y el pequeño umbral de cada hogar operan a escalas sociales distintas. Ambos importan.
