El templo Tianhou se alza al sur de la ciudad antigua de Quanzhou, orientado hacia el río y los puertos que la conectaban con el mar. Esa posición ayuda a explicar su advocación. Mazu, venerada como protectora de quienes navegan, pertenece aquí a un mundo de partidas y regresos, de hogares en tierra y de personas cuyo trabajo las alejaba de ella.
Fundado en 1196 como templo Shunji, el santuario creció gracias al apoyo de fieles comunes y funcionarios. Su nombre posterior, Tianhou, invoca a la Emperatriz Celestial. Para quien se acerca por primera vez a esta tradición, ayuda empezar por la relación entre protección e incertidumbre. Una travesía podía planearse al detalle y aun así exponer a quienes iban a bordo a fuerzas fuera de su control. El culto daba a esa incertidumbre un lugar en la vida compartida de la ciudad.

