La casa de té Long Wa sirve té y dim sum en una sala que también ha acogido programas culturales. Un aviso del Instituto Cultural anunció allí una actuación de naamyam, llevando un canto narrativo cantonés de larga duración a un ambiente familiar de casa de té. El mostrador y las mesas sitúan el local en la vida cotidiana de la ciudad; el programa añadió a la sala otra forma de escucha.
Del diario
Casa de té Long Wa: cuando el naamyam entró en la sala
Un programa del Instituto Cultural organizó una actuación de naamyam en la casa de té Long Wa y llevó esta tradición de canto narrativo a un local de té aún activo.

Una casa de té, no un museo del té
Una historia que viaja con la voz y las cuerdas
El programa del Instituto Cultural describe el naamyam cantonés como un canto narrativo popular, de versos regulares y musicales y una melodía marcadamente local. El zheng, una cítara con puentes, y el yehu, un laúd frotado con caja de coco, son acompañamientos habituales, aunque también pueden aparecer otros instrumentos. Sus versos han tratado temas como la lealtad, el deber filial, la libertad y el amor.
Según el programa del Instituto, en Macao el naamyam di-shui se cantaba antaño en casas de té y tabernas, además de en hogares particulares. Entre sus intérpretes tradicionales había cantantes ciegos, conocidos como gushi. Era una música pensada para salas donde el público podía seguir una historia larga, atendiendo a los cambios de voz y melodía en vez de leer una página impresa.
Una tradición que vuelve a escucharse
El naamyam perdió presencia en la vida pública durante las décadas de 1960 y 1970, a medida que cambiaba la cultura popular. Parte de su lenguaje melódico perduró más tarde en la ópera cantonesa, y el canto narrativo naamyam de Macao entró en la Lista Nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial de China en 2011. Una actuación en Long Wa ofrece al público actual la posibilidad de escuchar una tradición que antes sonaba en casas de té, tabernas y hogares particulares.




