El conjunto funerario de Xincheng está a unos dieciocho kilómetros al este del centro de Jiayuguan. La reseña patrimonial de la ciudad contabiliza más de 600 ladrillos pintados de las tumbas, con escenas de pastoreo, agricultura, puestos militares, caza, viajes, transporte de relevo, música y danza. Estas pequeñas imágenes, con motivos cotidianos que se repiten, hacen visible el mundo social de los siglos III al V. Las tumbas son un sitio arqueológico distinto de la fortaleza Ming de Jiayuguan, construida muchos siglos después.
Del diario
Trabajo y celebración pintados en ladrillos funerarios
Las tumbas Wei-Jin cerca de Xincheng conservan ladrillos pintados con escenas de agricultura, pastoreo, viajes, vida militar y banquetes en el corredor de Hexi.
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Trabajo y tiempo libre
Las escenas pintadas ponen el trabajo junto al movimiento y la celebración. Un campo o un rebaño comparte espacio visual con un viaje, un campamento militar o un banquete. Parte de su valor está en esa variedad: el arte funerario reunía actividades importantes para familias y comunidades. La reseña municipal describe las pinturas como una fuente destacada para la historia del arte y la sociedad Wei-Jin. En conjunto, aportan pruebas sobre agricultura y transporte en el corredor, aunque siguen siendo imágenes funerarias hechas para el interior de las tumbas.
Las tumbas más allá de la fortaleza
El conjunto funerario fue incluido en 2001 en la quinta serie de sitios protegidos a escala nacional. Su nombre vincula el área de Guoyuan con Xincheng, el municipio donde se distribuyen las tumbas. Al pasar de la fortaleza Ming al sitio funerario cambian tanto la época como el tema: la arquitectura defensiva da paso a cámaras pintadas. En los ladrillos, la gente trabaja en el campo, viaja y se reúne; las imágenes hacen visible la vida regional anterior a que Jiayuguan se convirtiera en el monumental extremo occidental de la muralla Ming.
