Al abrir una bola de pescado de Fuzhou, la primera sorpresa está en su estructura. El exterior pálido puede encerrar un relleno sabroso de cerdo. El pescado se ha convertido en la envoltura en lugar del centro, invirtiendo la disposición habitual de muchas empanadillas.
El registro culinario oficial de la ciudad describe carne de pescado trabajada hasta formar una pasta con sal y agua, que después se combina con almidón de boniato. La mezcla debe adquirir suficiente cohesión para cerrarse alrededor de una pequeña porción de relleno. Se le da forma de bola y se cuece con cuidado antes de servirla en caldo. La superficie redondeada oculta varias tareas distintas: quitar las espinas, trabajar la pasta, ajustar su consistencia y sellar el relleno. La elasticidad buscada nace de esas acciones. No es simplemente una propiedad que un trozo de pescado posee antes de llegar a manos de quien lo cocina.

