Feilai Feng tiene un nombre ligero: «el pico que llegó volando». En la leyenda, Huili reconoce una montaña sagrada de la India y se asombra de encontrarla en Hangzhou.
Llama hacia una cueva. Aparecen un mono negro y uno blanco, iguales a los de su recuerdo lejano. Hasta la montaña inmóvil recibe un viaje.
Rostros en la roca
Las paredes conservan esculturas budistas de distintas épocas. Rostros y pliegues siguen los movimientos de la piedra. La sonrisa y el vientre redondo de Budai le dan una calidez familiar. El nombre guarda el relato del viajero; la roca, las huellas de muchas manos.
