Un yacimiento de larga vida Sanxingdui se descubrió por primera vez en 1929. Desde entonces se han prospectado unos doce kilómetros cuadrados y excavado 18.000 metros cuadrados. Los restos principales se datan de entre unos 4800 y 2800 años antes del presente, a lo largo de cinco fases. Se han recuperado más de cincuenta mil objetos de oro, bronce, jade, cerámica, marfil, seda y concha. El yacimiento no es una única tumba real: es un asentamiento amurallado con talleres, casas comunes y una zona sacrificial separada.

El rostro que no es un rostro La máscara de bronce más grande salió de la fosa 3 en junio de 2021. Mide 131 centímetros de ancho, 71 de alto y 66 de profundidad, y pesa 65,5 kilos. Los ojos se proyectan en cilindros, la boca es ancha y las orejas grandes. En el ojo derecho se encontró un residuo de seda, la huella de un tejido que estuvo en contacto con el metal. La máscara nunca fue el retrato de una persona concreta. Es un objeto ritual, hecho para verse de lejos y para que quien la llevaba, o el espacio que ocupaba, pareciera más grande.

Tres anillos y un taller Los restos principales del asentamiento cubren 3,6 kilómetros cuadrados dentro de una muralla. Los arqueólogos describen tres anillos urbanos concéntricos: una zona pequeña de palacio y talleres, una zona residencial intermedia y una zona exterior con las fosas sacrificiales. La figura de bronce de pie mide 180 centímetros, o 260,8 con su base, y apareció en el mismo paisaje ritual. Los objetos muestran a la vez un estilo Shu distintivo y un contacto con la llanura Central. Jinsha, en Chengdu, continúa ese mismo mundo después del declive de Sanxingdui.