Cuando las reparaciones no resolvieron la cuestión de seguridad La presa antigua de Fengman había recibido refuerzos y mantenimiento durante muchos años, pero un informe del sector energético dice que en 2007 se clasificó como «presa enferma». La expresión correspondía a una categoría técnica de seguridad. En octubre de 2012, la Administración Nacional de Energía aprobó un proyecto integral de tratamiento y reconstrucción. La aprobación contemplaba seis nuevas unidades de 200 megavatios y mantenía dos unidades existentes de 140 megavatios, construidas en una tercera fase; eran cifras del proyecto previsto, no una descripción de la configuración actual.
La central se encuentra aguas arriba de un gran embalse y de un sistema fluvial aguas abajo, por lo que una nueva estructura debía responder al estado de la presa antigua y, al mismo tiempo, mantener el control del agua almacenada. La construcción fue una transición prolongada, no un único día de sustitución. La estructura antigua siguió reteniendo agua mientras su sucesora pasó de la aprobación a la construcción, enlazando el calendario de ingeniería con la gestión del embalse.
Construir una segunda presa aguas abajo La presa nueva se construyó a unos 120 metros aguas abajo de la antigua, y las obras principales empezaron en 2014. Durante varios años ambas estructuras ocuparon el mismo tramo. La presa antigua siguió reteniendo el embalse mientras las cuadrillas construían la sucesora, por lo que los ingenieros tuvieron que coordinar los nuevos cimientos y las obras de hormigón con los niveles del agua y el funcionamiento del proyecto existente.
Por eso, «reconstrucción» es más preciso que un simple cambio de equipos. Una presa está unida al lecho del río, sus compuertas, el embalse y el sistema que conduce el agua río abajo. La estructura nueva debía estar lista para recibir el embalse antes de que la antigua pudiera dejar esa función. Durante la transición, la secuencia de construcción y la gestión del agua eran inseparables: una barrera seguía en servicio mientras la otra se preparaba para asumir la tarea.
Un paso controlado entre dos presas El 20 de mayo de 2019 se abrió con explosivos una abertura de 5 metros en un umbral de retención reservado de la presa antigua. El agua del lago Songhua fluyó hacia el espacio entre las estructuras antigua y nueva, y la nueva presa empezó a retener agua. El reportaje de la época describió una etapa posterior prevista para unos 10–12 días más tarde: una vez igualados los niveles del agua, se desmontarían los umbrales de retención de las otras secciones.
El agua se retiene para algo más que generar energía El lago Songhua es un embalse artificial formado por el proyecto Fengman. Un informe ambiental provincial enumera entre sus funciones el abastecimiento de agua, la generación eléctrica, el control de inundaciones, el riego, la navegación, la pesca y el ocio. También describe cómo el agua del embalse sigue por el tramo del Songhua que atraviesa la ciudad de Jilin para abastecer la red municipal de agua. Estos usos ayudan a explicar por qué el trabajo en la presa afectaba a algo más que las unidades generadoras: había que transferir el agua almacenada a un sistema con varios propósitos.
El traspaso de funciones vinculó la construcción con la gestión del agua almacenada. Mantener la presa antigua en su sitio durante las obras aguas abajo y luego abrir un paso controlado entre ambas permitió que el proyecto pasara gradualmente de una estructura de retención a otra.