El Pabellón Tianyi se encuentra en un jardín de caminos, árboles, rocas y agua. Desde el estanque, el edificio largo de madera es una parte de un conjunto mayor. El agua no es solo un reflejo: el estanque formaba parte del diseño y respondía al temor al fuego. El nombre del pabellón también alude al agua. El paisaje permite entender la idea antes de leer un rótulo.
El jardín cambia la manera de acercarse a la biblioteca. El camino gira, los árboles y las rocas tapan parte de la vista y el tejado aparece entre las hojas. No se llega ante un monumento aislado en una plaza vacía, sino a través de una secuencia de espacios pequeños. El recorrido recuerda la relación antigua entre biblioteca, casa y jardín, aunque hoy sea un museo público.
