Un palacio de montaña no se entiende mirando solo hacia la cima. También importa el valle de Lhasa: las tierras bajas dejan que la vista avance y la Montaña Roja se alza con claridad en ese espacio abierto. El palacio es una construcción inmensa y parte de un paisaje mayor.
La UNESCO sitúa el conjunto en la Montaña Roja, en el centro del valle. Esa geografía explica su fuerza visual: primero aparece la masa escalonada entre roca y cielo; las ventanas y los tejados se distinguen al acercarse.
La UNESCO sitúa el conjunto a unos 3.700 metros de altitud y lo describe como los palacios Blanco y Rojo con sus edificios auxiliares. En lo alto, en el centro del valle, su silueta recortada contra la montaña se convierte en una referencia dentro de la amplia cuenca de Lhasa. La altitud da una escala precisa a una imagen que podría hacer parecer el palacio separado de la ciudad cotidiana.
