La peregrinación a Meizhou suele describirse con el lenguaje del regreso a casa. La expresión puede aplicarse a un grupo de personas y a la imagen de Mazu que llevan consigo. Los templos filiales mantienen relaciones de devoción con los templos considerados su origen, y un viaje de ofrenda de incienso renueva esos vínculos.
Es una forma de parentesco ritual. No significa que todos los templos de Mazu pertenezcan a una organización administrada desde un único centro. Cada templo tiene sus comunidades, historias y relaciones. Para un grupo visitante, la conexión ancestral proporciona un motivo para emprender el viaje juntos. El destino importa, pero también el acto colectivo de hacer pública esa relación.

