Un cuchillo de Lhatse reúne acero, cuerno o madera y metal decorativo en un objeto compacto. Un perfil de 2023 del departamento cultural tibetano describe hojas forjadas en acero y mangos de cuerno o madera envueltos con alambre de plata o cobre. La vaina recibe su propio acabado: se cubre con plata o cobre, se graban flores y animales y, en algunas piezas, se añaden piedras o dorado. El contraste entre la hoja sencilla y el mango y la vaina ornamentados produce un equilibrio visual. Cada material participa en la forma final, desde el filo funcional hasta la superficie que expresa las decisiones decorativas del artesano.
Del diario
Cuchillos de Lhatse: el oficio del mango y la vaina
El cuchillo de Lhatse combina una hoja de acero, un mango de cuerno o madera y una vaina decorada, dentro de una tradición familiar de trabajo del metal.
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Un cuchillo de materiales distintos
Del metal a la hoja
El mismo reportaje resume una secuencia que empieza con fundir y dar forma al metal, continúa con tratamiento térmico, amolado y grabado, e incluye soldaduras de refuerzo y pulido fino. Así, el metal en bruto se convierte paso a paso en una hoja acabada. El conformado establece el perfil; el calor y el tratamiento cambian las propiedades del acero; el amolado sucesivo afina la forma. Luego la hoja se une al mango y la vaina, cuyos materiales y adornos dan a cada cuchillo un carácter propio. El texto también señala variaciones regionales en la cuchillería tibetana: los artesanos de Lhatse llevan las etapas compartidas del trabajo del metal hacia un estilo local.
Mango, vaina y taller familiar
El perfil presenta a Puda-wa, residente de la aldea de Lhatse, sexta generación de artesanos de su familia y heredero representativo regional de la fabricación de cuchillos de Lhatse. Continúa el trabajo manual desde la base de la vaina y el grabado hasta el color, la forja de la hoja, el amolado y el pulido. Su hijo Dorje Jandun aprendió el oficio y se convirtió en heredero representativo municipal. La cooperativa de ambos recibió a más de diez aprendices, entre ellos vecinos que afrontaban dificultades. La transmisión familiar, la producción compartida y la enseñanza forman parte del taller actual.
Las decisiones del artesano quedan a la vista
El mango y la vaina conservan las decisiones del artesano incluso después de terminar la forja. El alambre puede envolver madera o cuerno; la superficie metálica de la vaina puede llevar flores o animales grabados; algunas piezas incorporan plata o piedras. El proceso manual de Puda-wa y su familia une hoja y vaina desde el primer modelado hasta el pulido final. El cuchillo reúne dos tipos de trabajo: el control preciso que forma y remata el acero, y la labor decorativa, más lenta, que da al objeto una identidad reconocible de Lhatse.
