La erosión costera sigue las diferencias del material. La estratificación divide la roca sedimentaria en capas; las diaclasas y fracturas crean otras zonas débiles. Las olas ejercen presión repetidamente sobre esas superficies, mientras que la arena y las piedras arrastradas por el agua pueden desgastarlas. Una capa más blanda o una fractura abierta pueden retroceder más deprisa que la roca contigua.
Ese es el mecanismo general de muchas cuevas marinas. Allí donde la erosión penetra en un promontorio, las aberturas pueden acabar conectándose y formar un arco. Un debilitamiento posterior puede dejar un farallón aislado tras el derrumbe de un techo o de una sección de unión. Esta secuencia explica posibilidades, no un calendario garantizado para ningún hito concreto de Jinshitan. Una fotografía registra una etapa de un proceso cuyo ritmo depende de la estructura, la exposición y el material.
Una banda que continúa por una cara rocosa saliente pertenece a su estructura estratificada. Una cornisa o un entrante pueden desarrollarse donde capas vecinas resisten la erosión de forma diferente. El contorno del acantilado y sus líneas interiores registran esas respuestas desiguales al agua y al tiempo atmosférico.
Las descripciones oficiales de Jinshitan dan nombres de figuras reconocibles al paisaje costero. Esos nombres pueden ayudar a recordar una forma, pero son comparaciones humanas, no clasificaciones geológicas. Un contorno de «dinosaurio» no tiene por qué ser un fósil de dinosaurio. Tampoco un pilar aislado tiene necesariamente la misma edad que las capas sedimentarias en las que fue tallado.