La descripción del proyecto de MAD sitúa la Ópera de Harbin entre los humedales de la ciudad y explica que el diseño responde al clima septentrional y a la topografía circundante. El exterior pálido y curvo parece surgir del paisaje, mientras un sendero público se abre paso por la fachada. El recorrido acompaña a los visitantes alrededor del edificio, como si atravesaran un fragmento del terreno urbano, e incorpora el borde del humedal a la propia arquitectura.
Del diario
La Ópera de Harbin: curvas sobre los humedales
El vidrio, el fresno de Manchuria y un recorrido público esculpido conectan los espacios de representación con el entorno de humedales.
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Una ópera integrada en los humedales
Luz en el vestíbulo y fresno alrededor del escenario
En el interior, los muros transparentes de vidrio conectan el gran vestíbulo con la plaza exterior y la fachada ondulante. Una cubierta de vidrio cristalino deja entrar la luz del día. En el teatro principal, paredes moldeadas en fresno de Manchuria envuelven el escenario y las butacas. El paso del vidrio a la madera lleva de un espacio de llegada abierto a una escucha concentrada. MAD describe recorridos tallados en la fachada y un espacio al aire libre para actuar y observar, que prolongan el trayecto desde el borde del humedal hasta el teatro.

