La antigua ciudad de Guge no es un palacio solitario en medio de un paisaje vacío. Los arqueólogos describen más de 1.400 estructuras, entre ellas palacios, cuevas y monumentos budistas destacados como la sala del Mandala y el Templo Blanco. Desde lejos, el asentamiento parece subir por niveles una cresta empinada; de cerca se distinguen espacios de épocas y usos diferentes. Un estudio publicado en 2026 en PLOS ONE identifica Tsaparang como centro político y cultural del periodo tardío de Guge, aproximadamente desde el siglo XV hasta el final del reino, hacia 1630.
Del diario
Guge: palacios y monasterios sobre una cresta
En la cresta de Tsaparang, en Zhada, se reúnen palacios, cuevas y monumentos budistas. Una nueva investigación arqueológica precisa las fechas de algunas estructuras y muestra cómo la capital se transformó en distintas etapas.
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Una capital que asciende por la cresta
Fechas obtenidas de restos vegetales
La nueva cronología parte de doce muestras vegetales, entre ellas tallos herbáceos de vida corta y madera de construcción. El equipo combinó datación por radiocarbono mediante espectrometría de masas con acelerador, modelado bayesiano y textos históricos tibetanos. El modelo sitúa el complejo VIF27 entre 1457 y 1471. La fase del Templo Blanco se relaciona con estatuas de Buda de mediados del siglo XVI y sitúa el final de su producción entre 1556 y 1560. Estos intervalos corresponden a edificios y objetos muestreados; no fechan todas las casas, cuevas o paredes de la cresta.
Una ciudad que cambió con sus gobernantes
El mismo estudio sitúa la consolidación de una torre de vigilancia en una etapa posterior, entre mediados del siglo XVII y finales del XVIII. Los autores proponen más de un contexto histórico posible y reconocen que los datos no permiten elegir uno con certeza. Esa prudencia hace más útil la cronología: el fin del papel político de Guge no congeló la ciudad de inmediato. Los edificios pudieron repararse, cambiar de uso o reforzarse según cambiaban las circunstancias regionales. La cresta conserva una secuencia de construcción y adaptación, no la historia de una ciudad terminada y abandonada de una sola vez.
