La cuenca alta del Kosi atraviesa la meseta tibetana, donde el Pengqu fluye en general de este a oeste. Más al sur, el Arun corta el Himalaya de norte a sur. En 2024, un equipo de la Universidad de Geociencias de China en Pekín y colaboradores británicos estudió esta forma inusual de la red de drenaje. La diferencia de dirección ofrece una pista de una antigua reorganización: la red visible hoy puede conservar el resultado de un río que capturó las cabeceras de otro.
Del diario
El río que ayudó a elevar el Everest
Un estudio de 2024 vincula una antigua captura fluvial en la cuenca del Kosi con una contribución modesta pero medible a la elevación del Everest, junto a la fuerza mucho mayor de la colisión tectónica.
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Dos direcciones fluviales en la cuenca del Kosi
Una captura reconstruida hace unos 89.000 años
El equipo comparó los perfiles fluviales actuales y reconstruyó el pasado mediante observaciones de campo, un modelo de erosión e inversión no lineal. El modelo que mejor encaja sitúa hace unos 89.000 años la captura del antiguo Pengqu por el Arun. Según el modelo, el cambio amplió la cuenca aguas arriba del curso inferior y aumentó su caudal. Después, el Arun excavó el terreno con mayor rapidez bajo el punto de captura, con una tasa máxima modelada de incisión de 12 milímetros al año.
Erosión, rebote isostático y una cima más alta
Al excavar hacia abajo, un río retira roca y modifica el peso que soporta la corteza. El estudio sostiene que las rocas circundantes respondieron mediante rebote isostático, añadiendo entre 0,2 y 0,5 milímetros por año a la tasa de elevación del Everest. El modelo atribuye a este proceso unos 15–50 metros de la altura excepcional de la montaña. Son estimaciones modelizadas de la contribución fluvial, que conectan un cambio de drenaje con una variación vertical en la cumbre.
La historia de un río en una cordillera tectónica
El estudio mantiene el mecanismo fluvial en proporción: la colisión tectónica de las placas india y euroasiática sigue siendo la principal fuerza que eleva el Himalaya. La captura fluvial añade un proceso más localizado y ayuda a explicar por qué el Everest podría superar a picos vecinos de la misma cordillera. La fecha de 89.000 años, la tasa de incisión y la contribución a la elevación proceden de la reconstrucción del equipo. En conjunto, cuentan cómo una red fluvial reorganizada dejó una marca duradera en el horizonte sobre Dingri. El mismo estudio indica una elevación similar en los cercanos Lhotse y Makalu.
