Los «bosques de tierra» de Zhada no son bosques en sentido botánico. Son relieves escarpados excavados en los sedimentos de una cuenca elevada; sus crestas y barrancos hacen que las capas expuestas parezcan troncos de piedra muy juntos. El Sutlej es central en esa forma. Un estudio de Earth Surface Processes and Landforms describe la cuenca de Zhada como una zona árida y de relieve suave, profundamente cortada por el río, que dejó expuestos los sedimentos en acantilados. El paisaje esculpido también funciona como un corte geológico de una historia antigua de agua, sedimentos y redes fluviales.
Del diario
Los bosques de tierra de Zhada y el Sutlej: una cuenca hendida
Los acantilados de la cuenca de Zhada exponen sedimentos anteriores a la incisión del Sutlej. Los geomorfólogos comparan las superficies amplias y suaves con los valles profundamente cortados para reconstruir los cambios de la red fluvial del Himalaya occidental.
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Cuándo cambió el curso
Los investigadores estudian la captura fluvial: un río avanza hacia sus cabeceras, conecta una cuenca vecina y reorganiza la red de drenaje. A partir de perfiles fluviales, reconstrucciones paleotopográficas y estimaciones de erosión, el estudio reconstruye cómo el Sutlej capturó la cuenca de Zhada durante el Pleistoceno. La cuenca tiene unos 23.000 kilómetros cuadrados. El modelo calcula que la erosión asociada retiró alrededor de 2.010 kilómetros cúbicos de sedimentos, con un margen de incertidumbre amplio. Es una estimación modelada de un proceso regional, no una medición de un acantilado concreto ni una afirmación de que todo el paisaje apareciera a la vez.
Un paisaje que sigue interpretándose
El estudio sitúa la captura hace unos 735.000 años, con una incertidumbre de aproximadamente 269.000, y considera que la erosión remontante fue el motor principal en su modelo. Es una reconstrucción científica basada en la topografía y la geología actuales, no un recuerdo transmitido por tradición oral local. Ayuda a explicar por qué las superficies bajas y amplias de la cuenca enlazan de pronto con valles profundamente excavados. Los autores también señalan que la incisión de la red fluvial continúa. Los acantilados reúnen dos escalas temporales: sus bordes visibles se pueden observar de cerca, mientras la explicación abarca cientos de miles de años y sigue abierta a nuevas revisiones.
Un antiguo lago bajo los acantilados
Las capas sedimentarias conservan también señales de un antiguo lago. El estudio cita trabajos anteriores que sitúan el inicio de su reducción hace unos 3,5 millones de años, cuando se debilitó el monzón de verano de la India; otros indicios en la formación superior apuntan a aguas poco profundas y salinas. Son interpretaciones previas recogidas por un estudio geomorfológico actual, no una antigua orilla visible desde un mirador. Aun así, añaden otra dimensión temporal a los bosques de tierra: los acantilados revelan el paso de depósitos lacustres y de cuenca a un valle excavado por el río. Caminar entre las crestas es recorrer las páginas expuestas de esa transformación.