El bosque cambia al ascender por la ladera En la ladera norte de Changbaishan, la vegetación cambia con la altitud: el bosque mixto de frondosas y pino coreano da paso a coníferas más oscuras, luego al abedul de Erman cerca del límite superior del bosque y, por encima, a la tundra alpina. El límite entre estas comunidades cambia según la orientación, la nieve y el viento.

El abedul de Erman forma parte de la franja forestal superior de la montaña, donde los árboles afrontan temporadas de crecimiento más cortas y condiciones meteorológicas más duras. Su posición marca la transición entre el bosque inferior y la vegetación alpina abierta de arriba.

El carbón y los diminutos restos vegetales revelan un bosque antiguo Un estudio de 2025 compara muestras de madera carbonizada de dos altitudes de Changbaishan con fitolitos de un testigo de turba independiente para reconstruir la historia de la vegetación. El informe señala que hoy uno de los sitios de muestreo de gran altitud se encuentra en la tundra alpina. El carbón de ese sitio respalda la inferencia de los autores de que allí crecía un bosque de abetos antes de la erupción de 946. El estudio compara también madera carbonizada de otra altitud; los fitolitos del testigo de turba constituyen un registro independiente de la vegetación pasada.

El informe relaciona estas diferencias con un proceso de recuperación ecológica que duró un milenio tras la erupción y cuyos efectos continúan, no solo con el calentamiento reciente.

El abedul de Erman se extiende más allá de Changbaishan El abedul de Erman no se limita a Changbaishan: un texto de la Academia China de Ciencias también lo sitúa en el este de Rusia, la península de Corea y Japón. En Changbaishan, describe la especie en una franja forestal alta marcada por el viento y la nieve.

Una parcela de seguimiento prolongado estudia un bosque de Antu Las observaciones repetidas de la misma parcela permiten comparar los cambios de la vegetación, el suelo y el agua. Este largo registro complementa las pruebas de vegetación pasada conservadas en la madera carbonizada y el testigo de turba. En conjunto, estos registros conectan los rastros vegetales preservados con la comunidad forestal observada a largo plazo en Antu.