El relato de 2017 de una familia de Tashi Zong muestra cómo el trabajo estacional con yaks y la hospitalidad en tiendas convivieron con el pastoreo; un proyecto posterior restauró hábitats de altura en Dingri.
Un estudio de 2024 vincula una antigua captura fluvial en la cuenca del Kosi con una contribución modesta pero medible a la elevación del Everest, junto a la fuerza mucho mayor de la colisión tectónica.
En 2006, un equipo de campo viajó de Dingri a Zaxizong siguiendo los meandros del Zaga Chu, en un valle alimentado por glaciares que se abre poco a poco hacia el Everest.