Del diario

La antigua muralla de la ciudad: tierra, memoria y una frontera desaparecida

Un tramo de tapial conservado cerca de San Pablo remite a una tradición defensiva documentada desde 1569; hoy se vigilan su humedad y erosión.

Capas y textura superficial del tramo conservado de la antigua muralla.
Capas y textura superficial del tramo conservado de la antigua muralla.

Un límite reducido a un solo tramo

El registro más antiguo de construcción de murallas portuguesas en Macao se remonta a 1569. Tras varios derribos, la muralla norte y las baterías se reconstruyeron en 1632. En aquella época, las murallas y los fuertes cercaban casi toda la ciudad, salvo el Puerto Interior occidental. El tramo que subsiste en la calle de San Francisco Javier es una parte de aquella antigua frontera.

El muro queda a la izquierda del recinto de la iglesia de San Pablo y cerca del Templo de Na Tcha. Mide 18,5 metros de largo, 5,6 de alto y más de un metro de grosor, y tiene una pequeña abertura en arco de ladrillo. Su ubicación entre calles posteriores ayuda a imaginar la antigua línea defensiva.

La antigua muralla de tierra junto al Templo de Na Tcha y las ruinas de San Pablo.
La antigua muralla de tierra junto al Templo de Na Tcha y las ruinas de San Pablo.
La antigua muralla de tierra junto al Templo de Na Tcha y las ruinas de San Pablo.
La antigua muralla de tierra junto al Templo de Na Tcha y las ruinas de San Pablo.
La antigua muralla de tierra junto al Templo de Na Tcha y las ruinas de San Pablo.
La antigua muralla de tierra junto al Templo de Na Tcha y las ruinas de San Pablo.

Un muro construido por capas

El muro es de tapial, material formado por capas de tierra y arena, piedras pequeñas, paja y polvo de concha de ostra compactadas entre sí. Su textura es distinta de la cantería de las iglesias y de los escalones de piedra cercanos. La superficie muestra cómo podían compactarse materiales locales para levantar una estructura duradera.

La técnica también ayuda a entender la vulnerabilidad del muro. La construcción de tierra tolera peor el agua que la piedra, y la Oficina de Asuntos Culturales señala daños causados por la humedad, la lluvia de los tifones, la luz solar y la erosión. Pueden aparecer plantas, grietas, zonas huecas y desconchados de yeso, por lo que hace falta un cuidado periódico.

Conservar para dar continuidad

La Oficina de Asuntos Culturales utiliza inspecciones periódicas y escaneos tridimensionales para seguir el estado de los restos de tapial de Macao. En 2022, especialistas realizaron estudios ambientales, imágenes infrarrojas y escaneos láser en este tramo y en dos muros detrás de San Pablo, documentaron su estado y buscaron señales tempranas de deterioro.

La humedad, la lluvia de los tifones y la exposición prolongada al sol pueden favorecer la aparición de plantas, grietas, huecos y pérdida de superficie. El mantenimiento comienza con un examen cuidadoso de cada muro, porque los materiales y el estado de cada uno determinan cómo repararlo. Así, el tramo conservado se protege mediante mediciones repetidas y reparaciones ocasionales.

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  3. La antigua muralla de tierra junto al Templo de Na Tcha y las ruinas de San Pablo.Diego Delso / CC BY-SA 3.0 · CC BY-SA 3.0 Fuente de la foto ↗ Información de derechos ↗
  4. La antigua muralla de tierra junto al Templo de Na Tcha y las ruinas de San Pablo.Hiroki Ogawa / CC BY 3.0 · CC BY 3.0 Fuente de la foto ↗ Información de derechos ↗