Los astilleros de Macao construían barcos de madera, un oficio exigente que requería muchas herramientas y un conocimiento práctico de los materiales. La lista documentada incluye garlopas de ranura, formones, varas de medir y líneas de tinta. Cada herramienta servía para tomar decisiones distintas: alisar una superficie, cortar o ajustar madera, comprobar una medida o marcar la línea que guiaba el trabajo.
El trabajo dependía de la experiencia del carpintero naval más que de un conjunto de planos técnicos. Un maestro debía calcular cómo encajarían las piezas de madera y cómo tomaría forma el casco. Ese conocimiento se transmitía mediante la práctica, la observación y la corrección en el astillero. Las descripciones conservadas nombran las herramientas, pero no reducen el oficio a una lista de comprobación: el criterio seguía en manos de quienes las utilizaban.



