En Huize, una casa gremial era más que un edificio decorativo. La economía del cobre de la ciudad atrajo a comerciantes de distintas provincias, y las casas que estos establecieron ofrecían lugares reconocibles donde reunirse lejos de sus hogares. Un reportaje del Diario del Pueblo menciona asociaciones regionales de Jiangxi, Huguang, Jiangnan y Fujian representadas en la ciudad antigua. También informa de que las casas gremiales, los templos y los santuarios ancestrales sumaban 108 en total, de las que 36 se conservaban cuando se publicó el reportaje. La cifra corresponde a un contexto de inventario específico, no a un recuento invariable.
La casa gremial de Jiangxi permite leer esta red construida a escala humana. El reportaje describe una sala fundada durante el periodo Kangxi, con escenario y estructura de madera. Estos espacios podían servir a varios propósitos a la vez: alojamiento o reunión de comerciantes, rituales en días festivos y representaciones para un público más amplio de la ciudad. Aquí la arquitectura registra la organización social. Un escenario no es una fachada ornamental sin más: muestra cómo una asociación, una ceremonia pública y el entretenimiento podían compartir un patio.