Un texto municipal describe el terremoto de Dali de 1925 como devastador para las casas de la ciudad. Según ese relato, la pagoda central Qianxun perdió solo el remate, mientras que las pagodas norte y sur se inclinaron sin derrumbarse. Las tres torres forman parte de la historia del mismo terremoto a través de relatos de daños distintos.
El mismo texto señala que los objetos de un recipiente de cobre de la pagoda Qianxun se dispersaron y fueron saqueados. El detalle transforma una historia de supervivencia arquitectónica en otra de pérdidas. Un edificio puede permanecer en pie mientras los objetos, registros y relaciones de su entorno quedan dañados o dispersos. Por ello, el legado del terremoto supera la fotografía de dos torres inclinadas.
