Sobre el lago salado de Qarhan, en Haixi, el ferrocarril Qinghai-Tíbet atraviesa un tramo conocido como el «puente de sal de Wanzhang». Un reportaje de China Youth Daily por el vigésimo aniversario de la línea cifra su longitud en 33 kilómetros. El nombre convierte el largo trazado en una imagen: ferrocarril y lago comparten una franja estrecha a través de la cuenca.
Del diario
El puente de sal de Wanzhang: el ferrocarril sobre Qarhan
El ferrocarril Qinghai-Tíbet cruza unos 33 kilómetros del lago salado de Qarhan. El suelo salino, el desierto y las cavidades de sal hacen del mantenimiento parte de la historia de la línea.

Un nombre para el cruce
Mantener la línea en servicio
El mismo reportaje se centra en el equipo de mantenimiento de Dabusun. Los trabajadores ferroviarios afrontan un terraplén de suelo salino, el desierto y vientos con sal. La línea también puede sufrir daños por agua, corrosión salina y derrumbes en cavidades de sal. Así, el puente es más que un cruce visual: es un corredor ferroviario que requiere mantenimiento y atención al terreno bajo las vías y a la sal del aire.
