En el Shiji, Sima Qian presenta la historia de Boyi y Shuqi como una antigua tradición: eran hijos del señor de Guzhu, un estado antiguo. Su padre quería que Shuqi heredara el puesto. Cuando murió, Shuqi cedió el lugar a su hermano mayor. Boyi respondió que debía respetarse la decisión de su padre y se marchó. Shuqi también rechazó el trono y partió. El pueblo eligió entonces a otro hijo.
El primer gesto de los hermanos no es una batalla, sino una renuncia: cada uno considera que el derecho del otro pesa más que el suyo. Su partida silenciosa prepara la decisión más difícil que vendrá después.