El café llegó a Shanghái mientras crecían el comercio exterior y los nuevos hábitos urbanos después de la apertura del puerto en 1843. En Hongkou, la actividad naviera y portuaria contribuyó a crear demanda de lugares donde marineros, comerciantes y residentes pudieran sentarse a tomar una taza. Los relatos históricos locales describen una de las primeras cafeterías independientes del distrito a finales del siglo XIX, distinta del café servido como complemento en un restaurante occidental.
En la década de 1920, las cafeterías ya eran algo más que una parada para refrescarse. Escritores y grupos culturales las usaban como lugares de reunión, y sus salas se incorporaron a una vida pública urbana en expansión. Los nuevos espacios sociales se sumaron a una ciudad ya marcada por mercados, casas de té, calles y salas de lectura.

