El impacto dejó algo más que una piedra Una revisión de 2008 relata la descripción del impacto de Jilin hecha por el grupo conjunto de investigación en 1977: un meteorito de 1.770 kilogramos abrió un hoyo de impacto de unos dos metros de ancho y quedó a unos seis metros bajo la superficie. También menciona señales sísmicas registradas por dos estaciones; como el informe original no incluyó las formas de onda, resulta difícil verificar esa interpretación.

El hoyo, el meteorito recuperado y el registro instrumental responden a preguntas distintas. La revisión presenta las huellas descritas y los límites de su interpretación.

Los rayos cósmicos dejan un registro en capas Los rayos cósmicos chocan contra un meteoroide durante su recorrido espacial y producen núclidos en su interior. Su abundancia depende en parte del material entre la muestra y la superficie. Un fragmento exterior y una muestra protegida a mayor profundidad experimentan entornos distintos; las mediciones isotópicas conservan información sobre el blindaje y el tamaño. La ubicación importa tanto como el resultado del laboratorio.

En un artículo de 1980 de Geochemical Journal, M. Honda y sus colegas estudiaron muestras de Kirin n.º 1 y n.º 4. Midieron rayos gamma de cobalto-60, manganeso-54, sodio-22 y aluminio-26, y determinaron manganeso-53 mediante análisis por activación. Interpretaron los resultados según la historia de exposición y los efectos de profundidad. También destacaron que unas pocas mediciones de fragmentos mal ubicados no representan la historia del meteorito entero.

Una gran piedra no es toda la caída El Museo de la Ciudad de Jilin identifica Jilin n.º 1 como su ejemplar individual más grande, con 1.770 kilogramos. El Buseck Center for Meteorite Studies de la Universidad Estatal de Arizona informa que se recuperaron más de cuatro toneladas de material en el extenso campo de dispersión. La primera cifra describe una piedra; la segunda suma hallazgos de muchos lugares.

El ejemplar del museo permite imaginar la escala del suceso. Una muestra de laboratorio es menor, pero su posición dentro de un fragmento puede importar al reconstruir su historia mediante isótopos. La masa principal, los fragmentos y las muestras pertenecen a la misma caída y conservan distintos tipos de evidencia.