Del diario

El cuenco de piedra toma forma en Bangxin

Un reportaje de 2025 presenta a Wangjiu, joven artesano monpa que lleva siete u ocho años aprendiendo a tallar ollas de esteatita, y a una cooperativa local que ofrece formación y desarrolla nuevos diseños.

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El cincel suena al amanecer

En noviembre de 2025, un reportaje del gobierno de Nyingchi describió el amanecer en el municipio de Bangxin, al que llamó tierra de las ollas de piedra. En la aldea de Zongrong, Wangjiu, un joven artesano monpa, apoya el cincel en un bloque de esteatita gris oscura. Tiene 28 años y, según la noticia, lleva siete u ocho aprendiendo a fabricar estas ollas. Caen pequeñas lascas mientras aparece poco a poco la curva del borde. El reportaje cuenta que las casas de la aldea en la ladera guardan piedra pendiente de trabajar y que el golpeteo de los cinceles resuena por el poblado.

La escena empieza con una persona ante una piedra en bruto, no con un recuerdo terminado. El recipiente se forma mediante golpes medidos y una práctica prolongada. Los años de aprendizaje de Wangjiu dan una escala concreta al trabajo de la mañana: un joven que mantiene vivo el oficio en su propia aldea.

Un recipiente tallado para cocinar

El reportaje cita a Wangjiu: la esteatita se encontraba en acantilados cercanos al Namcha Barwa; es blanda y fácil de trabajar, pero soporta mucho calor. Esa es la explicación del artesano sobre el material y su uso. Dice que el arroz y la sopa cocinados en la olla quedan aromáticos y que ahora las piezas se venden por toda China.

Antes, según la noticia, las ollas se tallaban con herramientas sencillas y se sacaban de las montañas a hombros o sobre animales de carga. Las carreteras cambiaron la circulación del oficio. Hoy la olla sigue siendo utensilio de cocina y también lleva motivos auspiciosos grabados. En 2015, la olla de piedra de Motuo obtuvo la condición de producto con indicación geográfica nacional; su técnica de fabricación también se incorporó a la lista de patrimonio cultural inmaterial de la región autónoma.

Un oficio del pueblo, sostenido en común

Según el reportaje, el municipio de Bangxin estableció una cooperativa de ollas de piedra. Ofrece formación técnica y desarrolla nuevas formas decoradas con motivos auspiciosos, de modo que la olla reúne el uso culinario y la artesanía. El relato enlaza la destreza individual con un esfuerzo colectivo de transmisión y renovación de los productos.

La cooperativa no sustituye el trabajo junto al banco. La piedra aún debe tallarse poco a poco, siguiendo el borde con atención y práctica. La indicación geográfica identifica el producto, pero no cuenta cómo se fabrica; de eso hablan el testimonio de Wangjiu y la escena del pueblo. Así, la historia de la olla de Motuo va del cincel matinal al taller colectivo y, después, a cocinas más allá del valle.

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