El primer edificio de la catedral, construido hacia 1622, era de tapial, una técnica de tierra apisonada. Su entrada miraba al este y el altar al oeste. Tras sufrir daños y ser reconstruida, la fachada se giró hacia el noroeste y hoy da a un atrio formado junto al Palacio Episcopal.
La plaza de la Catedral ofrece a la iglesia un pequeño espacio público de acceso. La decoración religiosa del pavimento prolonga la presencia del templo hasta el exterior, por donde residentes y visitantes pasan junto a la entrada.




