Gaomei empezó como playa de baño. Durante el período japonés la autoridad local abrió una aquí en 1932, y siguió en uso después de 1945. Luego se construyó al sur el puerto de Taichung y una barra de arena se prolongó hacia el norte a lo largo de la costa. La nueva barrera frenó la corriente y el río Dajia comenzó a depositar sus sedimentos en el abrigo que quedaba detrás. La playa se colmató, el agua se hizo más somera y la zona de baño cerró en 1976. Lo que la sustituyó fue una llanura de limo y arena finos, de unas 300 hectáreas. El cambio fue un accidente de la ingeniería, y las aves llegaron primero.
Del diario
La llanura que la marea vuelve a hacer
Gaomei es un humedal mareal hecho de limo fluvial y ordenado cada día por el mar. Una pasarela lleva ahora a los visitantes sobre el fango.
En la misma ciudad · Ciudad de Taichung ↗Una playa que se volvió fango
Lo que vive en el fango
La llanura está surcada por canales mareales y salpicada de manchas de hierba marina y caña. Los cangrejos violinistas salen con la marea baja, los peces del fango saltan entre charcas y el sedimento expuesto alimenta a las aves que migran entre Siberia y el sudeste asiático. Dos plantas explican la protección del lugar: la juncia de Yunlin, en peligro, que forma alfombras bajas, y una especie de sauce acuático que aparece en pocos sitios más. El gobierno del condado anunció un refugio de fauna en 2004, y el Ministerio del Interior inscribió el sitio como humedal nacional en 2007. En 2014 se abrió una pasarela de 691 metros, que eleva a los visitantes sobre la superficie en lugar de dejarlos caminar por ella.
Viento, luz y la pasarela
El viento sopla casi todas las tardes, y por eso se levantaron dieciocho aerogeneradores junto a la orilla. Un tifón destruyó seis en 2015, y los demás siguen girando detrás del humedal. En la hora previa al atardecer el agua somera se convierte en espejo y la pasarela se llena de gente que camina hacia la luz. La llanura no es una playa: el fango es blando, la marea sube deprisa y la zona protegida está cerrada al paso. El centro de visitantes y el aparcamiento del extremo interior abrieron en 2018, y allí paran los autobuses de la estación de Qingshui. La mejor visita es corta, silenciosa y ajustada a la marea.


