Piyang y Donggar suelen presentarse a través de sus cuevas y murales, pero la investigación arqueológica revela un paisaje más amplio. Un estudio de 2024 publicado en Frontiers in Environmental Archaeology reúne Piyang, Dingdong y Jiweng dentro del complejo mayor de Piyang-Donggar. Los sitios están en el condado de Zhada, junto a un afluente del Langqên Zangbo, curso alto del Sutlej, y comprenden asentamientos, cementerios y monumentos budistas. No se trata de un santuario aislado de la vida cotidiana. Junto a los edificios religiosos quedan también huellas de vivienda y enterramiento.
Del diario
Piyang-Donggar: asentamientos y cultivos en altura
Piyang y Donggar forman un paisaje arqueológico en la cuenca de Zhada, con asentamientos, cementerios y monumentos budistas. Los restos vegetales y animales devuelven la agricultura y la ganadería a la historia de estos lugares.
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Un grano en el registro
Los investigadores examinaron los restos vegetales de las excavaciones mediante flotación y análisis arqueobotánico. Los granos, raquis y nudos de tallo concuerdan con el cultivo y procesamiento local de plantas. Las excavaciones de 2019 aportaron nuevas pruebas de actividad agropastoril y de un sistema agrícola centrado en la cebada de seis hileras. Los hallazgos amplían la imagen de un asentamiento de altura: la producción de alimentos aparece en el mismo registro que la ganadería y la vida religiosa. El estudio delimita lo que permiten afirmar los restos: muestran procesamiento de cultivos, no qué sembraba o comía cada familia.
Rebaños y hogares
Entre los restos de animales hay ovejas o cabras, yaks o ganado vacuno y caballos. Los investigadores los interpretan como prueba de actividad pastoril a largo plazo. Junto a los restos vegetales, sugieren una economía agropastoril mixta, no una oposición sencilla entre nómadas y agricultores. Los sitios citados se encuentran entre unos 4.094 y 4.212 metros de altitud. Las cifras concretan el entorno, pero no explican por sí solas la vida humana. En el mismo paisaje se construían viviendas, se enterraba a los muertos, se rezaba, se cuidaba el ganado y se procesaban cereales. Fragmentos distintos forman parte de una misma escena de vida.
Lo que revela una muestra de urgencia
Durante unas obras en el pueblo quedó expuesto un perfil de suelo en Piyang con cerámica, restos de animales y carbón. Los investigadores tomaron muestras de varios depósitos densos, pero señalan que, al tratarse de una intervención de rescate, no es posible determinar el tipo exacto del sitio. Fecharon esos depósitos entre 396 y 212 a. C. Ese intervalo no corresponde a todas las cuevas, pinturas o edificios de Piyang-Donggar, sino a un depósito dentro de una larga historia de ocupación. Distinguir las evidencias permite leer el complejo como una historia de varias capas, en lugar de reducirlo a una sola cronología.